La propagación de la enfermedad de Newcastle en la provincia de Valladolid llevó a las autoridades de Castilla y León a establecer la vacunación obligatoria en las explotaciones avícolas de producción y reproducción, como parte de un conjunto de medidas para tratar de contener el avance del brote.
La decisión se dio a conocer después de que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de España confirmara dos nuevos focos de la enfermedad en Valladolid, lo que evidencia la expansión del virus en la región.
Los nuevos casos fueron detectados en una granja de pollos de engorda ubicada en el municipio de Íscar, perteneciente a la comarca de Olmedo, y en otra explotación avícola localizada en Tordesillas, municipio que hasta ahora no figuraba entre las zonas afectadas por el brote.
Vacunación será obligatoria de forma escalonada
La resolución emitida por la Consejería de Agricultura establece medidas adicionales para mitigar el riesgo derivado de la situación epidemiológica, entre ellas la obligatoriedad de vacunar contra la enfermedad de Newcastle a todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo.
Como parte del esquema de inmunización, deberán aplicarse al menos dos dosis conforme a la pauta vacunal autorizada, con el objetivo de garantizar un nivel adecuado de protección en todas las parvadas ubicadas dentro de los municipios incluidos en las zonas de restricción de los focos activos.
La medida entrará en vigor de manera escalonada, pues a partir del 1 de agosto de 2026 será obligatoria para las explotaciones de las provincias de Valladolid y Segovia, mientras que desde el 1 de septiembre de 2026 se extenderá al conjunto de las explotaciones avícolas de Castilla y León.
Autorizan enterrar aves en zonas restringidas
Además de la vacunación obligatoria, la resolución contempla la autorización para el enterramiento in situ de cadáveres de aves, así como de estiércol, yacija y otras materias contaminantes en las explotaciones ubicadas dentro de las zonas de restricción de los focos activos.
De acuerdo con lo reportado por el diario Animal's Health, este procedimiento deberá realizarse bajo condiciones específicas para evitar riesgos sanitarios y ambientales. La fosa destinada al enterramiento deberá contar previamente con una lámina de polietileno intacta y con la resistencia suficiente para impedir la filtración de lixiviados generados durante la descomposición.
Posteriormente, los restos deberán cubrirse con cal, colocar una segunda lámina de aislamiento y finalmente sellar con una capa mínima de 1.5 metros de tierra, conforme a lo establecido en la resolución.