Junio 26, 2026

OMSA publica nuevas directrices para respaldar el uso de vacunas contra la Fiebre Porcina Africana

Fuente: Porcicultura.com

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) publicó nuevas directrices basadas en evidencia para orientar el uso de vacunas contra la Fiebre Porcina Africana, dirigidas a autoridades veterinarias y actores del sector.

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La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) publicó las nuevas directrices para respaldar el uso de vacunas basadas en la evidencia contra la Fiebre Porcina Africana (FPA). Los lineamientos proporcionan una referencia práctica y orientada al terreno para los servicios veterinarios, las autoridades competentes y otras partes interesadas involucradas en la distribución de vacunas. 

Estas directrices fueron elaboradas con expertos del Instituto Pirbright y del Centro de Investigación Aplicada sobre el Enfoque de Una Sola Salud y Asesoramiento Político de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong.

Decisiones basadas en la evidencia en este campo

Si bien existen candidatos a vacunas en desarrollo y algunas vacunas de virus vivos atenuados han recibido aprobación regulatoria en ciertos países, la OMSA subraya que sólo deben utilizarse vacunas de alta calidad fabricadas conforme a las normas internacionales. 

El organismo señala que las decisiones sobre vacunación deben basarse en evidencia confiable y adaptarse a las condiciones epidemiológicas locales.
Las directrices apoyan a los Miembros en la generación y evaluación de esta evidencia, abarcando el diseño, la implementación y la evaluación de estudios de campo, así como la evaluación de riesgos y beneficios que debe preceder a cualquier programa nacional o regional de vacunación. 

Ensayos de campo hasta el seguimiento post vacunación

Según la OMSA, para llevar a cabo un ensayo de campo exitoso, es fundamental acertar en muchos aspectos simultáneamente: definiciones claras de los casos, diseños de estudio apropiados, aleatorización rigurosa, recopilación de datos consistente y pruebas de laboratorio validadas. Las directrices guían a los usuarios a través de cada uno de estos elementos, con ejemplos prácticos cuando sea posible, para garantizar que las evaluaciones de campo generen evidencia confiable y útil para la toma de decisiones. 

El acompañamiento posterior a la vacunación es igualmente importante. Las directrices abarcan el seguimiento sistemático de la eficacia de la vacuna en condiciones reales, junto con la farmacovigilancia para detectar efectos secundarios o eventos adversos. Se proporciona un marco específico de tres pasos para ayudar a los países a establecer y mantener sistemas de seguimiento, desde la definición de los efectos secundarios previstos y los canales de notificación hasta la evaluación y revisión periódicas del programa. 

 

Vacunación como herramienta

Según las directrices de la OMSA, la vacunación no es una solución aislada. Debe integrarse en estrategias de prevención y control de la FPA, junto con medidas de bioseguridad, vigilancia y control de movimientos, adaptadas a cada Estado miembro. 

Las directrices están diseñadas para adaptarse, no para aplicarse de forma rígida. Por ello se alienta a los países con recursos suficientes a realizar sus propios ensayos de campo. Otros pueden recurrir a datos de países con sistemas de producción comparables, y la OMSA facilita la conexión con los laboratorios de referencia y centros colaboradores pertinentes.