La propagación de la Fiebre Aftosa (FA) hacia nuevas regiones del mundo mantiene bajo vigilancia a las autoridades internacionales de sanidad animal. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha intensificado el monitoreo del serotipo SAT 1, cuya detección en países de Europa, Medio Oriente y Asia representa un cambio respecto a su distribución histórica, asociada principalmente con el sur de África.
Más de 6 mil 600 kilómetros separan las capitales de Chipre, Lesoto y Mongolia; sin embargo, durante 2026 los tres países enfrentaron un desafío sanitario común: la aparición de un serotipo de Fiebre Aftosa que no había sido detectado previamente en sus territorios.
La enfermedad, aunque rara vez es mortal, es altamente contagiosa entre los animales y puede provocar importantes pérdidas productivas. Afecta principalmente a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y otras especies de pezuña hendida, tanto domésticas como silvestres.
SAT 1 amplía su presencia fuera de África
El serotipo SAT 1, cuyo nombre hace referencia a los Territorios del África Meridional, fue identificado por primera vez en 1948 y durante décadas estuvo asociado principalmente con el sur de África. Aunque se habían registrado incursiones en Medio Oriente y Europa entre 1962-1965 y 1969-1970, su presencia fuera de su zona tradicional volvió a generar preocupación a partir de 2025.
De acuerdo con las notificaciones oficiales realizadas por los países miembros a través del Sistema Mundial de Información Sanitaria Animal, Irak, Kuwait, Egipto y Azerbaiyán reportaron la presencia de SAT 1 durante 2025.
Posteriormente, entre 2025 y 2026, el serotipo volvió a ser notificado en Turquía, Líbano y Grecia después de aproximadamente seis décadas. Durante 2026, Israel, Chipre, Palestina, China y Mongolia informaron por primera vez la detección de SAT 1 en sus territorios, en ese orden cronológico.
La expansión ha llamado particularmente la atención por la distancia entre los nuevos focos y la distribución histórica del serotipo, así como por las posibles consecuencias para la sanidad animal, la producción pecuaria, el comercio y los medios de subsistencia.
Prevención y vigilancia, claves para contener la enfermedad
Desde febrero de 2026, la OMSA mantiene un seguimiento especial de la evolución de SAT 1. A principios de año se registró un aumento de los brotes en Sudáfrica, mientras que Botsuana, Eswatini, Lesoto, Zambia y Zimbabue también notificaron nuevos casos.
Aunque la presencia del serotipo en estos países no resulta inesperada debido a su vínculo histórico con la región, algunos brotes afectaron zonas con reconocimiento oficial de estar libres de Fiebre Aftosa, generando restricciones al movimiento de animales y afectaciones a la actividad ganadera.
La expansión reciente del serotipo SAT 1 representa un desafío para los sistemas de sanidad animal, pero su impacto puede reducirse mediante una respuesta oportuna. La OMSA destaca que el fortalecimiento de la prevención, la vigilancia y la inversión sostenida en infraestructura sanitaria serán fundamentales para limitar la propagación de la enfermedad y proteger la producción pecuaria y el comercio internacional.