Un equipo de
investigación del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Connecticut estudia formas de mejorar las estrategias de procesamiento para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos como la Salmonella, mediante el uso de bacterias probióticas en aves de corral.
En este nuevo estudio publicado en Poultry Science, los investigadores describen un método para utilizar compuestos postbióticos producidos por especies probióticas de Lacticaseibacillus y así potenciar aún más sus beneficios.
La infección por Salmonella es una causa común de intoxicación alimentaria que puede provocar enfermedades potencialmente mortales, retiradas masivas de alimentos del mercado y sigue siendo un desafío constante para los productores avícolas.
Mary Anne Amalaradjou, profesora asociada del Departamento de Ciencia Animal de la universidad comentó en un comunicado de la universidad, que el laboratorio se ha centrado en el uso de bacterias probióticas beneficiosas para ayudar a criar pollos más sanos, con resultados prometedores que muestran que la suplementación con probióticos también ayuda a las aves a consumir menos alimento y a producir más carne o huevo.
Uso de postbióticos con resultados positivos
Dado el éxito demostrado con los probióticos, Amalaradjou explicó que les interesaba comprobar si los postbióticos también podrían utilizarse para mejorar la seguridad alimentaria.
Una ventaja adicional es que las moléculas postbióticas son solubles en agua y, al no ser organismos vivos, no se ven afectadas por la temperatura.
Amalaradjou detalló que, en la planta de procesamiento, estas características permiten incorporar los postbióticos a los procesos existentes sin necesidad de formulaciones especiales para su conservación. Tras analizar las etapas del procesamiento, la científica concluyó que lo más lógico era probar los postbióticos en la fase posterior a la cosecha.
Este estudio piloto se centró en la piel de pollo, que los investigadores inocularon con Salmonella. Luego simularon el proceso de enfriamiento y añadieron los postbióticos al agua de enfriamiento, aireándola simultáneamente con nanoburbujas de oxígeno.
Descubrieron que el tratamiento con agua aireada y postbióticos ayudó a reducir el nivel de Salmonella en la piel de pollo inmediatamente después del lavado a escala de laboratorio.
Resultados que buscan crecer
La estrat
egia utilizada no tuvo ningún impacto perceptible en la calidad de la piel, lo cual resulta fundamental para la aceptación del producto final por parte del consumidor.
El grupo de investigación afirmó que, tras estos resultados positivos, los siguientes pasos incluyen pruebas en partes de pollo y, posteriormente, en canales enteros para determinar si el proceso puede ampliarse.
“Los productores quieren más datos que demuestren su eficacia a gran escala, así que una de las preguntas de nuestra encuesta fue: ¿Qué probabilidades hay de que adopten este método? El 70 % respondió que estaría dispuesto a incorporarlo a sus prácticas actuales si demostramos su eficacia”, afirmó la investigadora de la Universidad de Connecticut.