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a enfermedad de Newcastle continúa expandiéndose en el territorio de Castilla y León. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) se han notificado dos nuevos focos por primera vez en la provincia de Segovia.
Con ello, Segovia se convierte así en la tercera provincia de Castilla y León afectada por la enfermedad, después de Valladolid y Zamora.
El primer brote se localizó en una explotación avícola del municipio segoviano de Remondo, perteneciente a la comarca de Cuéllar. El foco, clasificado como primario, tiene como fecha de confirmación el 15 de julio de 2026.
Según los datos, la explotación cuenta con un censo de 42 mil 400 aves de corral y se han notificado mil 664 muertes.
Por otro lado, este jueves 16 de julio se sumó el segundo foco de infección en la misma provincia, en concreto en Gomezserracín, municipio donde hasta ahora no se había detectado la enfermedad.
Este segundo foco en Segovia afecta a una granja con un censo de 41 mil 991 animales. Con este, ya son 25 los focos confirmados en España en lo que va de 2026, siendo 19 en Castilla y León y 6 en Valencia.
Vacunación obligatoria arranca el 1 de agosto
La aparición del brote en Segovia se produce antes de la entrada en vigor de la vacunación obligatoria para todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción de esta provincia, prevista para el próximo 1 de agosto.
La resolución establece actualmente la vacunación en las explotaciones situadas en los municipios incluidos en las zonas de restricción de los focos activos. La obligación se extenderá a todas las explotaciones de Valladolid y Segovia desde el 1 de agosto y al conjunto de Castilla y León a partir del 1 de septiembre.
MAPA insiste en reforzar la vigilancia
A través del reporte de actualización sobre la enfermedad de Newcastle que se publica en el sitio web oficial del MAPA, la dependencia insiste en reforzar la vigilancia pasiva, tanto en granjas avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad.
También llama a reforzar las medidas de bioseguridad, incluyendo las medidas de profilaxis sanitaria, en particular la aplicación de adecuados programas de vacunación frente a la enfermedad.
Aunque la vacuna no protege al 100%, el MAPA señala que sí que reduce el riesgo de que las aves se infecten, así como reduce la cantidad de virus excretado en las aves vacunadas e infectadas, por lo que limita el riesgo de diseminación del virus a nuevas granjas.