El Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS), dependiente del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), identificó el virus de influenza aviar altamente patógena (IAAP), clado H5 2.3.4.4b, en dos hatos lecheros del estado de Washington.
Las detecciones amplían la vigilancia epidemiológica en el sector lechero del noroeste del Pacífico, una región que había permanecido durante meses sin registros del virus en explotaciones comerciales. Antes de estos hallazgos, los hatos lecheros comerciales de Washington habían obtenido resultados negativos de manera reiterada en los programas de monitoreo estatales y federales.
Los Laboratorios Nacionales de Servicios Veterinarios del USDA realizan la secuenciación del genoma completo para determinar el origen del virus. Los análisis buscan establecer si las muestras corresponden al linaje bovino B3.13, al genotipo D1.1 o a una introducción independiente procedente de aves acuáticas silvestres.
Refuerzan las medidas sanitarias en las granjas
La confirmación de los casos ha obligado a las explotaciones afectadas a aislar a los animales enfermos y tratar la leche conforme a los procedimientos federales y estatales.
La leche de vacas que presentan signos clínicos no puede incorporarse a los canales comerciales de alimentos y debe desecharse en la granja. Además transportistas y procesadores deben limpiar y desinfectar tanques, mangueras y áreas de recepción para reducir el riesgo de transmisión mecánica del virus entre instalaciones.
En paralelo, las plantas de leche fluida, queserías e instalaciones de secado de productos lácteos del noroeste del Pacífico han reforzado sus controles de calidad.
En materia de inocuidad, las pruebas federales han confirmado que la pasteurización comercial inactiva los virus de la influenza. Por ello, los productos lácteos procesados mediante los procedimientos correspondientes siguen siendo seguros para el consumo.
La migración de aves silvestres, un factor de vigilancia

Los nuevos casos también han centrado la atención en la ruta migratoria del Pacífico, debido a que el desplazamiento otoñal de aves silvestres puede incrementar las posibilidades de contacto con el ganado en determinadas instalaciones.
Entre los puntos de atención se encuentran las áreas de alimentación al aire libre, los corrales sin cubierta y las lagunas de aguas residuales, donde puede existir exposición a aves acuáticas silvestres.
El Departamento de Agricultura del Estado de Washington y los epidemiólogos del APHIS rastrean movimientos de vehículos, equipos compartidos y transferencias de personal relacionados con instalaciones vecinas para identificar posibles vías de propagación.
Como parte de las medidas preventivas, los grupos lecheros y los equipos de extensión veterinaria recomiendan limitar las visitas no esenciales, desinfectar los remolques de ganado antes y después de cada traslado y evitar que los animales tengan acceso a aguas superficiales abiertas.