La Generalitat de Cataluña evalúa comenzar a flexibilizar, después del verano, las restricciones de acceso al medio natural implementadas para contener la Fiebre Porcina Africana (FPA), siempre que la evolución epidemiológica continúe siendo favorable y los equipos técnicos determinen que los cambios no comprometen las labores de erradicación.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, señaló en una entrevista con el medio RAC1 que el otoño podría ser el momento para revisar las medidas vigentes, aunque subrayó que todavía es necesario mantener la prudencia.
“Creo que este otoño podríamos evaluar otra situación si los datos acompañan, pero en estos momentos todavía es prematuro”, manifestó.
Cataluña registra una semana sin positivos en jabalíes
La posibilidad de avanzar hacia una nueva fase de desescalada se produce después de que Cataluña registrara, por primera vez desde el inicio de la crisis sanitaria, una semana sin detecciones positivas de FPA en jabalíes.
Desde la detección del primer caso, en noviembre de 2025, las autoridades catalanas han analizado 11 mil 331 ejemplares, de los cuales 379 dieron positivo a la enfermedad.
Durante la última semana, las autoridades analizaron 302 muestras de jabalíes en la zona de riesgo y ninguna resultó positiva, un resultado que Ordeig consideró una señal favorable sobre la evolución del brote.
“Los trabajos están funcionando y se está haciendo bien, los datos acompañan”, afirmó el consejero.
Ante esta tendencia, Ordeig confía en que Cataluña pueda iniciar en las próximas semanas o meses una nueva etapa de desescalada que permita avanzar hacia la reapertura progresiva de los bosques afectados.
La flexibilización dependerá de la evolución epidemiológica
A pesar de los resultados favorables, el consejero insistió en que todavía sería prematuro levantar las restricciones. Explicó que, si los datos mantienen una evolución positiva, hacia finales de septiembre podría comenzar a evaluarse una modificación de las medidas.
“Si a finales de septiembre los datos lo avalan, nos lo podríamos plantear, pero creo que quizá sí sería demasiado pronto, seguramente”, reconoció.
Ordeig también aclaró que no es necesario esperar un año completo sin nuevos casos para comenzar a modificar las restricciones de acceso al medio natural. Este periodo es el requerido para que un territorio pueda recuperar el estatus de libre de FPA, pero no impide que las autoridades revisen antes las medidas de control implementadas sobre el terreno.
La velocidad con la que puedan levantarse progresivamente las restricciones dependerá, en buena medida, de que se mantengan los resultados negativos en las pruebas y de que continúe el cumplimiento de las medidas de bioseguridad y vigilancia.
“Necesitamos que los datos sigan acompañando y, cuanto mejor lo hagamos, más rápido podremos hacer esta desescalada”, señaló el consejero en entrevista para RAC1.