Alemania confirma un caso de Fiebre Porcina Africana en un jabalí tras más de un año sin detecciones
Fuente: Porcicultura.comEl hallazgo ocurrió en el estado de Brandeburgo, dentro del corredor de protección fronterizo con Polonia; las autoridades reforzaron las medidas de control ante la sospecha de que el virus fue introducido por jabalíes migratorios.
Alemania confirmó un
caso de Fiebre Porcina Africana (FPA) en un jabalí silvestre en el estado de Brandeburgo, al
este del país, marcando el primer caso detectado en esa zona en más de un año.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Agricultura del estado, el caso fue localizado en el distrito
de Uckermark, dentro del corredor de protección contra la enfermedad establecido en la frontera con
Polonia.
El último caso confirmado oficialmente en esa región se había registrado en mayo del año
pasado.
Las autoridades informaron que actualmente también se investiga otro caso sospechoso y
consideran que el virus pudo haber sido introducido por jabalíes migratorios procedentes de zonas infectadas
de Polonia.
Ante esta situación, el distrito de Uckermark intensificó las medidas de vigilancia y control para
contener la propagación del virus.
La FPA mantiene presencia en distintos países
De acuerdo con reportes de medios, la Fiebre Porcina Africana continúa presente principalmente en 13
países de la Unión Europea, además de registrar focos aislados en Asia y África.
En España, las autoridades mantienen un dispositivo de contención y control enfocado en Cataluña,
donde se reportan al menos 364 casos positivos exclusivamente en jabalíes silvestres
localizados en zonas consideradas de alto riesgo.
Aunque la enfermedad no representa un riesgo para la salud humana, sus consecuencias para la
porcicultura son graves debido al elevado impacto sanitario y económico que genera en las
poblaciones de cerdos.
Un virus altamente resistente
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) señala que la Fiebre Porcina Africana es una enfermedad
viral altamente contagiosa que afecta a los cerdos domésticos y silvestres, con una tasa de
mortalidad que puede alcanzar el 100%.
El organismo también advierte que el virus posee una alta resistencia en el medio ambiente,
lo que le permite sobrevivir en ropa, calzado, ruedas de vehículos y diversos equipos utilizados en
actividades pecuarias.
Además, puede
mantenerse activo en distintos productos derivados del cerdo, como jamón, embutidos y tocino.
Por ello, la OMSA subraya que, si no se aplican las medidas de bioseguridad necesarias, diversas actividades
humanas pueden favorecer la propagación transfronteriza de la enfermedad.
La organización añade que la expansión mundial de la FPA ha devastado numerosas explotaciones porcinas
familiares, afectando el sustento de miles de productores y reduciendo las oportunidades de acceso a
servicios como la salud y la educación. Asimismo, destaca que, al representar la carne de cerdo más
del 35% de la ingesta mundial de carne, la enfermedad constituye un desafío importante para la seguridad
alimentaria a nivel global.